lunes, 26 de septiembre de 2011

Escribir es devenir


Es elegir. Es rescatarme, e intentar entender los cómo y los por qué. Es mi relación con el mundo, y en ese mundo encontrarme y encontrarnos; crear un dialecto que une almas y trasciende fronteras. Haber sido y ser. Es un pacto de por vida. Es ser uno y ser muchos, y entender que un hombre es todos los hombres.
Es perderme y volverme a encontrar. Es llegar sin  haber partido nunca.
Es estar aquí y ahora, y allí. Es haberte visto y oído sin habernos encontrado nunca. Son voces, colores, aromas, vida; de hoy, de ayer y siempre.
Es un laberinto y muchos espejos;  la galería Güemes; la calle Victoria, y los álamos en San Pedro. Son tus calles y aquella habitación de un hotel en Paris;  Palermo y algún crepúsculo, la otra orilla y los naranjas;  tu huella; la mesa de tu bar, y tantas tertulias procurando hallarte. Es pensamiento, palabra, acción. Es un tigre y el tiempo, el infinito y la eternidad.

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